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Bizcochito choco y calabaza
Bizcochito choco y calabaza

Bizcochitos de chocolate y calabaza

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(el retorno de las cosas ricas)

Comer sandwiches de pan bimbo con tomates como plato principal, no poder oler platos tan simples como unos macarrones con tomate, morirte por unos nachos-tortillas de maíz con cualquier tipo de guacamole, detestar tu propio pan casero estupendísimo hecho con cereales integrales, pipas, etc., estar empachada después de dos bocados de cualquier delicioso pastel, aborrecer el café (hasta ahora), morir con la simple idea de que el plato típico nacional alemán pueda aparecer en cualquier momento encima de la mesa (cosa bastante problemática si una vive en Alemania), es decir, el chucrut o Sauerkraut, beber leche fresquita en pleno invierno europeo a todas horas…¡vender tu reino por unas baked beans!

Éstas y otras cosas son las razones de mi gran pausa en el blog. Es verdad que la pausa comenzó con la obra que hicimos en la cocina, que me dejó un par de meses sin posibilidad de cocinar, y se prolongó con eso que por el sur llaman “fatiga”, más popularmente conocida como náuseas mañaneras causadas por mi estado de buena esperanza. Sí, mi tripita ha empezado a crecer y no ha sido precisamente por los grandes banquetes que me he pegado. Ahora entiendo lo de la curva de la felicidad :-)

Por si a alguien le queda alguna duda, sigo sin poder ni ver el chucrut y eso que creo recordar vagamente que antes me encantaba con su salchichita y su patatita asada. Tampoco pruebo ni gota de café, algo impensable en mí. Por lo demás la cosa va mejor, sin antojos, cosa que me fastidia bastante, ¡yo que siempre pensé usar el embarazo como excusa para comer/comprar/cocinar/pedir cualquier cosa que se me pasara por la cabeza! Pero no, parece que las hormonas me están dejando muy tranquila (mucho mejor para los que me rodean 😉 )

Pero no os penséis que pienso cambiar el blog a algo dedicado exclusivamente a embarazadas y sus “aledaños”·, no, no, no. La línea del blog seguirá siendo presentaros recetas facilitas y sanas para que nadie tenga excusa para no comer bien.

Hace un par de semanas volví a tener ganas de cocinar algo rico, pero cuando me puse a intentar documentar fotográficamente el resultado me di cuenta de que al otro lado de la ventana ya era de noche (a eso de las 17h). Otras veces el día estaba tan nublado que en las fotos parecía que ya era de noche, y es que no hay que olvidar que en Alemania hemos tenido el invierno con menos horas de sol ¡desde hace 100 años!. En fin, que creo que estando por estas latitudes lo mejor será ser realista y cerrar el blog por la temporada de invierno. Pero ahora ya se nota que los días son más largos, incluso hemos tenido días soleados (¡¡¡!!!), así que con la primavera mis fogones quieren actividad, el horno ya lo he tenido encendido un par de veces, las ollas han hecho sopas de colores imposibles y las fotos han salido aceptables para darle ese tono alegre que debe de que ir acompañando cualquier platillo.

Para la reapertura del blog os dejo una receta que hice en octubre sin la cocina terminada, pero con el horno en su sitio. Sé que el ingrediente principal de mi versión, la calabaza, ya no está de temporada, pero como existen varias versiones con varios vegetales, no os quería privar de este descubrimiento de dulce sano y sorprendente. Además, es vegano, no tiene ningún ingrediente de origen animal, es decir, no tiene los típicos ingredientes que siempre aparecen en los bizcochos: ni leche, ni huevos, ni mantequilla.

La versión original que me inspiró para, cómo no, cambiar un par de ingredientes la saqué de mi blog estrella, la Receta de la Felicidad, allí el bizcocho es con calabacín en vez de calabaza. Luego mirando un par de cosas por Internet descubrí un par de versiones interesantes como ésta con calabacín, zanahoria, patata y calabaza.

Empezamos con los ingredientes:

300 g de calabaza (yo siempre uso la Hokkaido, que no hay que pelar siquiera)

125 ml de aceite de aceite de oliva virgen extra de sabor suave

150 g de azúcar (la receta original pone 200 g, pero con un poco menos también sale genial)

250 g de harina (yo uso siempre de espelta integral)

50 g de cacao puro en polvo

1 cucharadita de levadura (si queréis hacer la versión vegana 100%, fijáos en que la levadura que escojáis no tenga trazas de huevo)

1 pizca de sal (esto siempre intensifica el sabor)

Y así es cómo os tenéis que poner manos a la masa, nunca mejor dicho:

Precalentar el horno a 200º.

Cortar la calabaza en trozos que cocinaréis unos 10 minutos en el microondas o a fuego lento en un cazo para luego poder triturarla bien, como si fuera un puré.

Mezclamos con todos los ingredientes hasta formar una pasta.

Verter en un molde rectangular amplio (35cm x 25 cm).

Bajar la temperatura a 180º y hornear 20-30 minutos.

Dejaremos enfríar antes de contar en las porciones que queramos. El resultado es como un brownie, pero mucho más ligero, seguramente con menos de la mitad de calorías, no sabe nada a los vegetales que le echéis, por lo que dejaréis boquiabiertos a vuestros invitados cuando reveléis el ingrediente secreto de vuestro postre.

Así de bonitos quedan: (no os perdáis las flores de nuestro hibisco este otoño)

Me imagino que deben de combinar de lujo con una bolita de helado de vainilla, pero así, “a palo seco” de merienda o para el desayuno, no les hace falta nada porque quedan bien jugositos, aunque, ahora que lo pienso, deben de quedar muy ricos si le añadimos unas nueces a la masa para darle así más sabor a brownie.

Yo hace mucho que no los hago, ya os digo que las fotos son de los que hice en octubre, pero después de escribir esta entrada me están entrando unas ganas locas de hacerlos y, sobre todo, de catarlos. Además, es la excusa perfecta para invitar a un par de amigos a tomar café (¡puagh! yo mejor me tomo un menta poleo).

Que sepáis que estoy muy feliz de volver a estos mundos cibernéticos, sintiendo cómo cada día me apetece más meterme a cocinar, transformando recetas o sacándome comida rápida de la manga. ¡Es la guerra al bocata y a los platos precocinados! Y que conste que como bocata no incluyo una buena rebanada de pan tostado con aceite de oliva y tomate y una buena loncha de jamón ibérico, sí, ese mismo que las embarazadas no podemos comer, ¡en fin!

Os deseo un buen comienzo de mes, ya huele a primavera, aunque supongo que en algunas esquinas del planeta estaréis sintiendo cómo se acerca el otoño, estación del año que también deja huella. Además, allí sí que encontraréis calabaza, zapallo, ayote…

¡A ver quién es el primero que se anima con estos deliciosos bizcochitos!

Creo que ya lo he dicho un par de veces, pero es que es así con muchas recetas que hacemos con amor: para mí que estos bizcochos hacen feliz, ya me contaréis :-)

¡Os deseo un buen comienzo del fin de semana!

¡Hasta pronto! No sé a vosotros, pero a mí me acaba de entrar un antojo

2 Comments

  1. Pues si ..!!, como buen “brownie”, con unas bolitas de un buen helado de vainilla, tiene que estar de………… rechupete, mal pensados….

  2. Apetitoso este bizcochito que con una buena taza de chocolate calentito tiene que estar de muerte. Un beso y bienvenida de nuevo al blog. Mañana entramos en el mes de marzo y dentro de unos diítas ya estáis por aquí… ¡Qué bien!

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