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Las tres Marías Magdalenas
Las tres Marías Magdalenas

Magdalenas multiKulti

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(y mi primer experimento al baño maría)

Ingredientes para una bandeja de 12 unidades:

2 huevos

100gr azúcar

un chorrito de aceite

un cuadradito de mantequilla derretida; unos 25gr (utilicé de soja)

un paquetito de vainillina

125ml de leche (yo usé leche de arroz)

un chorrito de agua de azahar

canela al gusto (variedad de Ceylán)

1 cucharada sopera respectivamente de polenta, salvado de trigo y copos de mijo

125gr harina integral de espelta

levadura

media zanahoria rallada

25gr de nueces (o fruto seco que más apetezca/se tenga)

25gr albaricoques secos/orejones troceados

Preparación:

Separar las yemas de los huevos y batir con las barillas eléctricas junto la mitad del azúcar hasta que doble su tamaño.
Hacer lo mismo con las claras y la otra mitad del azúcar.
Si este paso os echa para atrás a los que vayáis con prisa, podéis mezclar solamente las yemas con todo el azúcar, incluso los huevos enteros; con este paso se trabaja la consistencia de la magdalena.

A partir de aquí es simplemente ir añadiendo los ingredientes en el orden de la receta mientras batimos con las barillas, eso sí, cuando vayamos echando los ingredientes sólidos habrá que empezar a mezclar con una espátula o con lo que trabajéis las masas.

Muchos ingredientes son, claro está, al gusto. Yo tenía ganas desde hace tiempo de preparar magdalenas de zanahoria con un toque de mantequilla, pero solo con un toque, que enseguida hay que empezar a llamarlas “muffins” si tienen mucho regusto a mantequilla y no quería yo eso.

El toque de los diferentes cereales supongo que tampoco es necesario, pero, digo yo, que si no tuviera esta receta la cantidad de mezclas de texturas y sabores, no podría llamarla multiKulti.

Cuando mezclemos todo, dejamos reposar máximo una hora, si tenemos tiempo, claro, si no podemos pasar directamente al horneado, con lo cual habremos precalentado el horno a 200º mientras estábamos trabajando la masa.
Aquí es cuando empieza la segunda parte de mis peripecias con los horneados. Desde que apareció en mi vida el baño maría para las tartas de queso, no he parado de darle vueltas al cómo quedaría un bizcocho cocido con esa técnica en el horno y tengo que decir que el resultado ha sido bastante satisfactorio, dejando unas magdalenas de textura interesante.

Horneé con dos bandejas al mismo tiempo; arriba puse un molde con 12 magdalenas encima de la rejilla y en la parte más baja puse la bandeja de horno más profunda con agua hirviendo que cubriera la base del segundo molde de 12 unidades.

La bandeja de arriba se hizo en los 15 minutos de rigor, por lo que las tuve que sacar antes. Aquí tengo que decir que creo que le sentó muy bien el vapor que había en el horno a esta tanda. Subieron muy rápido y salieron con copete, no todas, pero fue más bien porque algunas no las había rellenado lo suficiente (siempre tengo miedo de que me salgan unos maxi magdalenones que no haya por donde agarrarlos).

La bandeja al baño maría necesitó unos 30 minutos a fuego un poco más bajo (180º) y la fui controlando muy a menudo. Lo bueno del baño maría es que las cosas no se queman, ¡al menos por ahora!

Texturas:

Las magdalenas horneadas al estilo tradicional salieron con la textura de siempre, marcada por los sabores de los diferentes cereales mezclados en tan reducido diámetro.

Las magdalenas horneadas al baño maría tengo que decir que son dignas de probar. Quedan jugosas, y es que no se secaron en el proceso del horneado. Yo probé primero una de éstas y luego las “tradicionales” me resultaron extremadamente secas, ¡que no lo son!, pero el contraste es grande.

Un punto en contra de las hechas al baño maría es que no son tan bonitas, no están tostaditas, no sube casi copete, quedan más bien redonditas por arriba, pero el tono es más bien “tristón”, habría que presentarlas en un plato rodeadas de elementos con mucho color: lacasitos, frutas variadas, bolitas de mermeladas de diferentes sabores, quizá espolvorearlas con azúcar glas o con unas líneas de chocolate derretido. Necesitan más imaginación. Las otras en cambio, con un buen café o tazón de chocolate caliente están más que listas. Eso sí, no tiene nada que ver con el sabor, porque están ricas, ricas.

Ambas son una explosión de sabores que harán las delicias de desayunos y meriendas de los paladares más exigentes 😉 Yo ya estoy deseando sorprender a mis visitas con una de mis magdalenas al baño maría, a ver qué me cuentan. Por ahora solamente tengo contento a D. con este primer experimento en mi laboratorio cibernético.

¡Manos a la masa!

4 Comments

  1. La verdad que esta hecha una profesional, donde mezcla; tu sabidurías informáticas, tu destrezas de fogones mas tu maestría en la redacción y la verdad no se por qué orden pondría esto, lo que si sé que además de otras personas tu abuela paterna estaría muy orgullosa de ti

    besitos

  2. Me encanta el toque experimento que le has dado a la receta con los dos tipos de horneado, porque como tú muy bien dices, la cocina es un laboratorio y yo de peque jugaba con el quimicefa 😉 Muxus

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