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Pan de Buttermilch y almendras

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(al pan, pan)

Después de unas semanas de retraso con el blog vuelvo con mi receta estrella para celebrar que la tremenda obra de nuestra casa está ya casi terminada. Y no solo he tenido abandonadito perdido al blog de mis ojos, sino también a muchos de vosotros que os debo correos electrónicos a tutiplén. Con esta nueva sección de panes y masas prometo ponerme también a la tarea de hornear un par de líneas para todos. :-)

Esta entrada tiene el pan como punto principal, pero al mismo tiempo os contaré cosas interesantes y útiles para que hacer vuestro propio pan no sea simplemente una cosa puntual, sino que pase a ser un básico en vuestras mesas.

Desde hace tiempo iba teniendo ganas de empezar a hablar de aquello que lleva marcando mi paso por la cocina desde hace unos 6 añitos: el pan; mi pan, mis panes.

Más o menos a los dos años de estar en Berlín, una antigua compañera de trabajo me quiso encasquetar su máquina panificadora en cuanto medio dejé caer en una conversación que me quería comprar una. Cuando le quise dar un par de eurillos simbólicos por el traspaso, ella me confesó que realmente le estaba haciendo un favor y que debería pensarme si estaba tan segura de querer tener semejante trasto en casa, que seguro que al final iba a acabar en algún rincón olvidado de la cocina (sí, ese donde está la máquina de hacer pasta junto a la yogurtera).

Total, que después de tomarnos un café a la salud de aquel trasto puedo decir con orgullo que jamás 10 euros fueron más bien amortizados en toda la historia de nuestra moneda común.

Mi ritmo medio será de un pan por semana. La primera panificadora pasó a mejor vida, pero vino a ocupar su lugar un modelo idéntico del cual intentaré no separarme, siempre y cuando la locura optimizadora del ingeniero de turno me lo permita. ¡Dichosa manía de sacar siempre nuevos modelos y descatalogar antiguos!

Otro punto de esta entrada es intentar aconsejaros en la compra de una máquina panificadora. Hoy en día existen varios modelos, hablo por supuesto de Alemania, pero ya incluso en España se van encontrando más a menudo y supongo que ya no le miran a uno raro al pedirlo en una tienda de electrodomésticos.

Me consta que gracias a un supermercado germano ya muy extendido por el extranjero es posible comprar una o dos veces al año dicha máquina, incluso venden ahí las mezclas ya preparadas para hacer panes, dicho sea de paso que soy totalmente contraria a usar dichas mezclas: hacer un pan con los ingredientes más básicos sale mucho más barato, es mucho más divertido usar un poco la imaginación y nada iguala la sensación de probar la primera rebanada de tu pan recién hecho.

Las máquinas panificadoras son muy prácticas, no solo ya para hornear, sino para amasar cualquier masa que luego vayáis a hacer en el horno (pizza, panecillos, etc). Navegando por Internet ¡hasta encontré esta receta de arroz con leche en panificadora!

Hoy en día se sabe mucho más del pan hecho en casa; no hay más que ponerse a buscar un poquito por Internet y salen recetas a puñados. ¡De lujo! Incluso están los más valientes que hacen su masa madre y todo. Ésa es mi cuenta pendiente, tener siempre masa madre en casa, cuando me ponga con esa tarea prometo compartirlo con todos, ahora no olvidemos que tenemos armada una grande con la obra en casa. 😉

Mi consejo básico para comprar una máquina de hacer pan es que tenga dos ganchos para amasar. Las hay con uno también; estas máquinas tienen la ventaja de que son más estrechas y por lo tanto son más fáciles de tener en la cocina.

La máquina con dos ganchos es más grande, sí, pero el pan siempre, atención: SIEMPRE os va a salir bien, mientras que las máquinas de un gancho pueden ser un poquito frustantes al principio si el pan no sube, y es que el pan tiene más camino que subir en las de un gancho que en las de dos; pinchad aquí para ver una máquina como la mía con dos ganchos o aquí para ver cómo es la que solamente tiene uno.

Siguiente punto importante de esta entrada: la levadura. Al principio hacía más panes con levadura fresca, pero luego he de admitir que me resulta más cómodo comprar muchos paquetitos de levadura química de una vez y no estar siempre viendo si tengo o no levadura fresca. Y eso que los cuadraditos de levadura fresca se pueden congelar y luego se pueden utilizar como si nada. En fin, habrá opiniones de todas las formas y colores, pero yo os dejo la más práctica, que es de lo que se trata este blog. :-)

No sé dónde leí una vez que esa equivalencia que se encuentra por todas partes de que los 14 gr del cuadradito de levadura fresca equivalen a los 5,5 gr del sobre de levadura química era absolutamente falsa porque la levadura química era mucho más fuerte y se necesitaba mucho menos para que las masas subieran. Bien, pues así es y yo os aseguro que mis panes los hago con una cucharadita escasa de levadura y me salen esponjosos y hermosos:

Por cierto, la levadura química para pan no es la levadura Royal; la levadura Royal es para bizcochos y magdalenas. Todavía recuerdo mis primeras magdalenas que hice con levadura de pan: ¡me salieron todas huecas!

Hay que asegurarse de que compramos la levadura adecuada; en Alemania es más fácil porque cada una tiene un nombre, pero me consta que en España es cada vez más fácil porque la gente poco a poco se va animando a hacer su pan en casa. Hace no muchos años encontrar levadura de panadero era toda una odisea. Me pregunto cómo será en otros países…sé que en inglés también existe una palabra diferente para cada levadura…en fin, ¡que me desvío del tema!

El pan que os dejo hoy lo hice con Buttermilch, que viene a ser como un estilo de Kéfir muy típico en Alemania; parece un yogur natural líquido con un sabor un poco más ácido que se bebe mucho en verano con zumos de fruta o que se utiliza simplemente para hacer dulces y darle a la masa ese aroma típico del yogurt. En wikipedia lo han traducido como “suero de mantequilla”, cosa que jamás había escuchado hasta hoy, pero seguro que en el Lidl lo podréis encontrar sin problema, si no pues con Kéfir y punto.

Para hacer pan da igual qué líquido le pongáis. Os va a salir un pan delicioso ya sea con agua, leche, zumo etc etc Lo único que habrá que tener en cuenta que si, por ejemplo queréis hacer un pan única y exclusivamente con yogurt, seguramente necesitéis un chorrito de agua extra para que la masa quede en su punto y se puedan mezclar los ingredientes perfectamente o un simplemente un poco más de yogur.

¿Cómo sabemos que la masa de pan está en su punto? Cuando la tocamos y no se nos queda pegada en las manos. Tampoco hay que pasarse y hacer una masa tan seca que nos sirva para alicatar el baño, a ver, habrá que tener paciencia y hacer muuuuchos panes hasta que entendamos un poco cómo funcionan las masas.

Habrá momentos de frustación porque el pan os haya salido en formato ladrillo porque no subió mucho o cuando la masa se nos haya quedado excesivamente líquida y comprobemos que todavía está crudo al cortarlo…en fin, no olvidés que serán momentos necesarios para el aprendizaje y para ser los perfectos panaderos.

Antes de daros la receta de este pan me gustaría daros la receta básica que siempre sale y que siempre hago cuando no tengo nada en casa más que harina y levadura, y de paso os cuento un par de cosas más sobre cómo hacer pan.

Receta básica de pan:

250 ml de agua

una cucharadita de levadura química

una cucharadita de miel

un chorrito de aceite de oliva

500 gr de harina (siempre uso integral de espelta)

una cucharadita de sal

Cosas a tener en cuenta: en la máquina panificadora se deben echar primero los ingredientes líquidos y luego el resto, eso sí: no se debe mezclar la sal con la levadura; cosas que lee una y que se cree a pies juntillas, y es que ¿qué cosa hay más bella que un ritual? 😉

La miel se puede substituir por azúcar o incluso omitir completamente, pero ayuda a la levadura a actuar (no olvidemos que es un hongo…claro que seguro que la levadura química tiene de hongo lo mismo que yo de votante del PP); otra de las cosas bonitas que leí sobre el horneado de pan y que sí he podido comprobar es que la miel le da un color más tostadito. A falta de credo, buena es una rebanada de pan.

Como habréis leído en la receta básica de pan, normalmente se echa el doble de líquido que de harina, aunque he de reconocer que hay veces que le tengo que echar una cucharadita extra de harina porque la masa la veo muy líquida o al contrario, hay veces que se me queda muy seca la masa y le echo un chorrito extra de leche o aceite de oliva, y es que la harina nunca es igual.

La harina integral necesitará un poco más de líquido, por eso le viene muy bien ese chorrito de aceite de oliva, pero luego a mí me ha pasado que comprando la misma harina en el mismo sitio hay veces que los panes me salen diferentes. Como diría un buen amigo mío: ¡es lo que tiene! 😉

Con Buttermilch utilicé exactamente la misma medida de harina que de líquido; por su consistencia más espesa que otros líquidos, se mezcló perfectamente en la panificadora.

Bueno y ahora ¡vamos al fin a la receta del pan de Buttermilch y almendras! Aquí os dejo la receta en el orden que se deben echar los ingredientes en la panificadora:

500 ml de Buttermilch

una cucharadita de levadura química

una cucharadita de miel

un chorrito de aceite de oliva

500 gr de harina (claro, integral de espelta)

una cucharadita de sal

100 gr de almendras (u otro fruto seco)

Opcional:

1 cucharadita de copos de mijo, polenta y de salvado de trigo

10 gr de chía

Sí, con el último ingrediente seguro que os habréis quedado locos, os explico un poco: hace unos meses vi un paquetito de estas semillas de chía que prometían ser ricas en omega 3, no pude resistir la tentacón de comprarlas y las echo de vez en cuando a los panes, a las ensaladas, al muesli, etc Por supuesto que no son necesarias para este pan, pero quería explicaros qué son esos puntitos oscuros que se ven en el pan; la chía parece como semillas de sésamo oscuras, más bien negras. Quizá ya habréis notado que los otros cereales opcionales los uso muchísimo en todas mis masas, y es que las dejan mucho más esponjosas. ¡Tenéis que probarlos!

Preparación:

La máquina de pan nos ahorra el amasado y, sobre todo, los tiempos de levado. Los panes los hago siempre en el programa “rápido”.

Dependiendo de la máquina que tengamos tendréis diferentes programas. Yo al principio usaba mucho el programa para “integral”, pero no siempre salía la forma que me gustaba; el pan sí que subía mucho, pero en la recta final del horneado se caía y no era lo que yo quería. Si os habéis comprado una panificadora y tenéis alguna duda, no dudéis en contactarme.

Si vamos a hacer el pan a mano tendremos que mezclar bien, con empeño y fuerza al final cuando la masa vaya endurenciéndose. Dejaremos reposar una media hora en un lugar templado tapado con un paño de cocina.

Prepararemos un molde con la forma que queramos darle y después del primer levado pondremos el pan en él. Ahí dejaremos que el pan repose otra media hora y a continuación precalentaremos el horno con calor arriba y abajo a 220º.

Hornear unos 30 minutos, siempre controlando a partir de los 20 minutos porque cada horno es un mundo.

El pan hecho en la máquina quedó delicioso, apto para salado y para dulce, blandito, esponjoso..vamos, que no será el último que haga, que ya tengo otro bote de Buttermilch en la nevera.

Otro dato interesante sobre el pan que yo no sabía es que realmente no deja de estar cien por cien hecho hasta pasadas 24 horas después de su horneado. Es cierto que no hay nada más rico que un trozo de pan recién hecho, calentito, pues bien, tendremos que tener cuidado porque puede que hasta nos haga daño al estómago ya que el proceso de fermentado continúa.

Según escribo esto estoy pensando en la desfachatez que me parece que los panes que compramos en los supermercados españoles (no sé cómo será en otros países) estén más duros que una piedra pasadas 24 horas desde su compra. Otra monstruosidad es ver los ingredientes que tienen las barras de pan que compramos en los supermercados; ¿cómo puede llegar a tener un par más de 15 ingredientes y estar duro y seco como la mojama al día siguente? ¡Pero si con agua, levadura, harina y sal ya tenemos un pan de lujo que nos durará de 3 a 5 días blandito si lo guardamos bien en una bolsa de plástico! Terrible.

Ahora ya sabéis por porqué, incluso estando en Alemania, el país con los mejores panes del mundo, yo prefiero hornear mi propio pan. ¿¿No es algo casi celestial??

Con este pan también aprovecho para enseñaros el pañito que nos compramos en nuestra última excursión a Warnemünde, preciosa ciudad a orillas del mar Báltico.

Este verano está lloviendo tanto por aquí que las excursiones con las bicis que tanto nos gustan van a tener que esperar un poco. En fin, al menos es la temperatura perfecta para dar de llana a las paredes de nuestro nuevo salón. ¡No os penséis que la diferencia entre mezclar un cubo de cemento y la masa de un pan es tan grande! ¡De verdad!

Me despido como siempre deseándoos un estupendo fin de semana y un mejor horneado; si aún no tenéis la máquinita para hacer pan, no os perdáis la sensación de hornear un pan que hayáis amasado con vuestras propias manos, ¡que horno seguro que sí que tenéis!

¡Cuidado! ¡Es altamente adictivo! Yo ya os he avisado, que conste. :-)

Y desde Salvador de Bahía, Brasil, me llegaron las primeras fotos de este pan con esta pinta tan estupenda. ¡Gracias de corazón a Jesús y a Janine!
¡El paisaje de fondo le sienta muy bien al pan casero!


13 Comments

  1. Compañera de fatigas:

    Gracias por la receta. Aquí somos unos grandes panificadores y andamos por los dos panes semanales (lo cual explica alguna lorza de más). El Buttermilch está complicado, pero nunca habíamos probado con yogur (vamos que ni se nos había pasado por la cabeza) y creo que lo haremos.

    1. El paño me gusta un montón y le eché el ojo encima desde la primera foto (escóndelo en navidades, por favor).

    2. El tío de mi madre, hace la tira de años, ya solía decirle en el pueblo que nada de pan caliente, que el pan se come de un día para otro o te hace daño en el estómago.

    3. Nuestra amiga polaca en Salvador, Aga, hace masa madre y le salen unos panes buenísimos.

    Gracias por el post y un súper beso

  2. Por cierto, estamos en ello con el pan con las necesarias variaciones: sin panificadora, con yogur y con avellanas…

    En cuanto tengamos resultados te contamos y te mandamos una fotico

    • ¡Ya estoy deseando que me cuentes qué tal os ha salido! Nerviosita me tienes 😉
      ¡Más besos!

  3. Esta mañana de domingo me he preparado mi vaso –grandote- de café con leche, mi tostada de pan de campo comprada una venta de cerca de Jerez y me he sentado tranquilamente frente al PC para leer, antes de empezar con las malas noticias del periódico, la nueva receta de mi hija. Mi sorpresa es que me he encontrado con todo un artículo “panificatorio” digno de ocupar un lugar destacado en la página gastronómica de un periódico importante. Y todo eso mezclado con sacos de cemento, ladrillos y yeso para enlucir las altas paredes de su última casa. La verdad es que la cosa es meritoria. Yo he probado en cuatro o cinco ocasiones los panes que hace mi hija Azahara. Para un español, acostumbrado a los panes clásicos, e incluso para un andaluz, conocedor e incluso degustador de los panes de campo, morenos o blancos, que se suelen hacer por el entorno, fue una sorpresa por su consistencia y contundencia. Una rebanada de ese pan para desayunar con su mantequilla y tal es una garantía de que durante el resto de la mañana y hasta bien entrado el medio día no te vas a acordar de lo que es la “gazuza”…. La naturaleza de estos panes hace que tengas una digestión pausada y larga que te garantiza, con un mínimo de esfuerzo por tu parte, llegar a la comida sin más ingestión calórica. De esta forma entiendo que es también a destacar su característica dietética en la diaria lucha contra el michelín recidivante.

    • Bueno, con comentarios como éste ¡da gusto meterse en la cocina! Aunque lo del pan en la maquinita no tiene mucho misterio, sí es verdad que es muy agradecido si le echas imaginación y vas viendo que cada vez te salen más ricos aunque sigas los mismos pasos, es lo que se llama cogerle el truquillo a algo 😉
      Yo también acabo de desayunar tarde y bien (de domingo) y seguramente hasta esta tarde no haga falta nada más.
      ¡Un beso!

  4. El otro día compramos harina de cinco cereales con semillas y preparamos la panificadora para hacer siguiendo las instrucciones para el pan con harina integral, programa largo y fue un desastre: la masa no levó, por dentro quedó hecho una papilla rodeado de una costra dura como una piedra, incomestible. Era la primera vez que usábamos esta harina y todo lo demás era como siempre. Qué puede haber ocurrido, señora Francis.

    • Bueno, de primeras creo que tenéis la máquina de un gancho, ¿verdad? Aunque si os ha funcionado bien hasta ahora, quizá no tenga nada que ver.
      Todo apunta a que la masa se quedó demasiado líquida; no hay nada más frustrante que hacer un pan, sacarlo y ver a la hora de cortarlo que por dentro no ha cuajado y no hay dios que se lo coma…
      Harinas mezcladas: totalmente en contra de ellas porque no eres tú el que controla la mezcla, no sabes qué porcentaje tiene por ejemplo de trigo y cuánto de centeno, no sabes cuánto líquido necesitará esa mezcla concreta de cereales, es mucho mejor comprar las harinas por separado e ir haciendo una mezcla que te guste atreviéndose poco a poco a echar más de una o de otra.
      Programa “integral”: mis primeros panes con la máquina los hacía respetando los programas, es decir, utilizaba mucho el “integral” porque todos los panes los hacía con harina integral, hasta que un día probé a hacer pan integral en el programa “rápido” y ¡milagro! los panes integrales en el programa “rápido” siempre me salen estupendos.
      Truco del almendruco para la máquina cuando probemos masas nuevas: hacer primero la masa en el programa de amasado, ir viendo cómo va la masa (si está demasiado líquida o demasiado seca) y luego, cuando termine, dejar reposar un poquito (una media hora) y darle al programa de horneado. Así también suelen salir siempre bien, al menos con mi máquina de dos ganchos.
      ¡Manténedme informada! 😉 Atentamente, vuestra señorita Francisss.

  5. Ummmmmmm!!!! qué bueniiiiisima pinta!!!!! Eres una máquina!!!!

  6. Mi Aza! Ya me contarás que es eso del piso que no consigo enterarme. Pues nada, que la semana pasada fui al LIDL a hacer la compra, y primera señal, cogí un folleto promocional aunque casi nunca los miro. Resulta que vi la panificadora anunciada para este lunes y pensé, “mira, como en Alemania”. Se me olvida y ayer digo, voy a echarle un ojo al blog de cookinberlin a ver qué se cuece (nunca mejor dicho), y veo tu receta de pan, segunda señal. Total que ya tengo la Silvercrest de dos ganchos en casa y un pan que me hice anoche de morirse (el de la mezcla preparada de pipas girasol, para probar a ver qué tal). Puse el programa rápido et vóilá 😉
    Por cierto, el Buttermilch o Buttermilk es suero de leche. Te sale cuando te pasas de rosca batiendo leche entera de la de verdad o nata. Entonces se separa la grasa por un lado (la mantequilla) y por otro el agüilla, que es el suero. En Babette lo usamos para hacer muffins.
    Bueno, ya te contaré qué tal mis evoluciones panaderas. A ver si pongo una fotito en FB. Besos a los dos. :-*

    • Ya, pero el suero de leche también es lo que en alemán se llama “Molke”..lo acabo de volver a mirar y también lo traducen como suero de mantequilla…en fin, seguro que en el Lidl también lo tienen y se puede encontrar como “Buttermilch”.
      ¡Bueno! Y ¡qué alegría que tengas tu maquinita de pannnn! El primero te paso que lo hayas hecho con la mezcla ya preparada, pero a partir de YA tienes que probar a hacerlo con tus mezclas personalizadas. Yo iré metiendo más receticas para la panificadora en el blog, prometido.
      ¿Qué es Babette? Lo del piso, mejor te mando documento gráfico para que te lo imagines, bueno, mejor te pasas y lo ves en persona 😉
      ¡Un besito!

  7. Pão de iogurte da Azahara.
    Así quedó registrada tu receta en una hoja de papel que ahora forma parte de mi lata de recetas (por cierto, recetas brasileñas de una paulista que vive en Salvador de Bahía). Soy amiga de Jesús y Janine, y ella me ha pasado la receta y me ha enseñado a hacerla, bueno la hicimos juntas, pero por mi falta de práctica y la ansiedad de sacarlo del horno, el pan no ha salido en todo su “resplendor” :-) Pero voy a intentar hacerlo con el kefir, que creo que saldrá diferente. Muchas gracias, Azahara. Ya tienes un pan con tu nombre. Quién sabe dentro de poco no sale un programa en la televisión española con las “Recetas de Azahara por el mundo” :-)

    • ¡Qué ilusión! Bueno, la próxima vez le añades como ingrediente secreto “un poquito de paciencia”, que es como sale todo bien en el horno (yo siempre me pongo nerviosita cuando meto algo en el horno; ¡no paro de mirar cada 5 minutos a ver cómo va!) Ahora mismito voy a publicar las fotitos que me mandó Jesús de su pan.
      Espero que sigas cocinando mis recetas y yo espero tener un poquito más de tiempo para volver al ritmo de una por semana ahora que han empezado las clases.
      ¡Un abrazo!

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