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Ruibarbo
Ruibarbo

Bizcocho de ruibarbo

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(cosas ricas con nombre extraño)

Esta semana ha sido de lo más entretenida. Empezó con la ansiada visita desde Euskadi el fin de semana y siguió con puente del primero de mayo. Desde hace ya unos cuantos años organizamos un picnic el 1 de mayo; la pasión de los berlineses por los picnics en alguno de los parques de la ciudad es algo que uno no espera en una gran ciudad. Aquí en cuanto sale un rayo de sol merece la pena echar un vistazo por las zonas verdes para ver lo bien que improvisan una merendola estos alemanes. Dentro del comer al aire libre, el sueño alemán va enfocado hacia la barbacoa, pero esto parece que se está frustrando un poco ya que van quedando menos parques en los que se permita cocinar con fuego, no por el hecho de que haya peligro de incendio, si no que realmente la cantidad de basura que solía quedar como prueba del delito era algo que al final ha traído sus consecuencias. Aún así el berlinés de a pie siempre estará dispuesto a comprar unas cervecitas en el puesto de la esquina, un kebab en el puesto turco de al lado y tirarse en el césped con o sin manta, con o sin amigos; el hecho de que al día siguiente puedan bajar las temperaturas radicalmente hace que el ser social pase a un segundo plano cuando se trata de aprovechar esos rayos de sol que calientan el espíritu.

Nuestros picnics han tenido un poco de todo, hemos llegado a tener a casi todos nuestros amigos reunidos, algún otro año hemos sido “dos gatos” y este año ha sido interesante reunir a gente que no tenía nada que ver, pero que conectó en seguida gracias a los 30 graditos y a los manjares que vinieron muy cómodamente empaquetados hasta llegar a su destino. Hubo cháchara, risas, muchas cositas diferentes para comer, cosas más conocidas para beber y de vez en cuando tuvimos que echar mano de la crema solar porque el sol pegó fuerte.

Casualidades de la vida, en ese día aprovecho también para celebrar en la distancia el cumpleaños de dos de mis tíos :-)

Prometí ir enseñando poco a poco los platos que preparamos para el picnic, así que hoy empezaré con algo dulce, más que nada porque la receta me dará pie a muchas cosas: primero a hablar de un vegetal muy conocido por estos lares y que seguro que alguno de vosotros no habréis oído en vuestra vida, después os contaré cómo hacer una masa de bizcocho muy socorrida que, gracias a un truquillo, siempre sale bien y al final os comentaré un uso extra del ingrediente principal de este bizcocho. Como véis, os espera una entrada intensa, pero intentaré organizarla bien.

Empezamos con el ingrediente especial de hoy: el ruibarbo. Gran desconocido para mí hasta hace un par de años, lo descubrí en Berlín y todavía me llama la atención que alguna de las visitas que voy teniendo sí que lo conoce y otras, como yo, no han oído hablar de él jamás.

Aquí se puede comprar en cualquier sitio cuando está de temporada y nosotros somos unos afortunados porque lo tenemos en el jardín. Para los que no lo sepáis, tenemos un jardincito desde hace unos meses y estamos fascinados viendo lo que va creciendo; poco a poco os iré comentando las verduras y frutas que vayamos recolectando.

Entre las propiedades del ruibarbo destacan su alto contenido en vitamina C, hecho que confirma su sabor ácido. Es una planta preciosa, con una hoja verde muy grande y un tallo grueso rojo; la única parte comestible es el tallo, la hoja, por muy bonita que sea, es tóxica.


Es típico encontrarlo en pasteles, bizcochos o compotas; nosotros hicimos un bizcocho facilito de hacer y de transportar porque es un bizcocho bastante compacto, perfecto para desayunos o meriendas.

La masa del bizcocho que elegí fue ésta por su baja dificultad, de hecho la tengo archivada como receta de emergencia por si hay que improvisar un dulce para una visita o excursión.

Ingredientes para la masa del bizcocho:

500gr harina (utilicé integral de espelta)

250 ml leche

150 gr azúcar

1 huevo ecológico

1 sobre de levadura para pan o un cuadradito de levadura fresca (40gr)

una pizca de sal

Preparación:

Batir el huevo y mezclarlo con el azúcar (si se utiliza otro ingrediente que no sea tan ácido como el ruibarbo, 100 gr de azúcar serán suficientes, aunque si sois golosos esos 50 gr extra no están de más). Si tenemos levadura en polvo, la tamizaremos con la harina, si vamos a utilizar harina de panadero fresca la tendremos que deshacer con un poquito de leche.

Mezclamos todos los ingredientes y amasamos con el robot de cocina o con la máquina panificadora, no recomiendo amasar con las manos porque la masa puede quedar un poco pegajosa.

Lo ideal es dejar reposar la masa una hora, pero si no tenemos tiempo podemos seguir con el bizcocho y luego dejaremos reposar el tiempo que tarde en calentarse el horno.

Nuestro bizcocho lo hicimos en un molde de rosca; al echar la masa parecía que no iba a salir un bizcocho alto, pero claro, eso era antes de que creciera.

Después lavamos y cortamos el ruibarbo.

Tras esta primera experiencia con el ruibarbo para el bizcocho, recomendaría cortarlo en trozos más pequeños que los nuestros porque después de hornearlo quedó muy blandito y hubo mucha masa que se quedó sin “tropezón”. Con fruta más dura también recomendaría cortar en trocitos pequeños para que entre más.

Repartimos los trozos de ruibarbo y dejamos reposar una media hora para poder esconder los trozos con la masa.

¡Alguien se nos coló en la foto!


No hace falta precocinar el ruibarbo, como os acabo de decir, al hornearlo se queda muy blando.
En cuanto a la masa, el truco del almendruco que os puedo recomendar para que suba siempre y quede muy esponjosa es echarle dos sobres de levadura. Suena un poco excesivo, pero el resultado merece la pena.
Precalentamos el horno a 180º y horneamos durante 30 minutos. Esto ya sabés que siempre es orientativo y que antes de sacar el bizcocho del horno tendréis que hacer la prueba de pinchar con el cuchillo.

La verdad es que nuestro primer bizcocho de ruibarbo nos supo a gloria y nos dejó con ganas de volver a hacerlo pronto con la cosecha de nuestro jardincito para mejorar un poco la técnica. Os mantendré informados por si acaso actualizo las fotos en las próximas semanas. La foto del trozo de bizcochito en el parque no ha quedado muy nítida, pero así os podéis imaginar en qué ambientillo nos lo tomamos.


Con lo que nos sobró de la cosecha de ruibarbo hicimos compota..¡facilísima! Cortamos los tallos en trocitos, los pusimos en una olla con un dedo de agua y la dejamos cocer a fuego lento hasta que estuvo blandito todo, calculo que unos 20 minutos. Esta compota se puede tomar de mil maneras: simplemente con un poco de azúcar, con yogur y miel, con una bola de helado, como relleno de algún pastel, etc etc etc.

Los deberes que os pongo hoy son ir al mercado y ver si encontráis ruibarbo, estoy segura de que más de uno ya lo había visto alguna vez pero nunca supo para qué era ese tallo rojo chillón que estaba en medio de las verduras y hortalizas.

Y si alguno se anima y hace bizcocho de ruibarbo estos días, ¡quiero foto!

No hace falta decir que al pastel desapareció casi según llegó, y es que no sin razón siempre me sonó el nombre de este vegetal a algún tipo de animal acuático 😉

¡Pasad una buena semana! ¡Con o sin feria!

14 Comments

  1. Conocía desde antiguo el ruibarbo por los caramelos de ídem, pero nunca había visto cómo éra el tal ruibarbo, e incluso de hecho pensaba que se trataba de la corteza de algún árbol o así. Tiene buena pinta el tal, y el bizcochuelo debe estar como para tomarlo con una taza de humeante colacao -es el colacao desayuno y merienda…- frente a una peli de las de la tarde de domingo. Si bien acompañado mejor.

    • Desde luego que es un bizcocho muy sufrido para hacer los desayunos y meriendas de la semana, para eso lo ideal es hornearlo un domingo por la tarde. ¡A lo mejor alguien se anima! Con cualquier fruta tiene que quedar exquisito o simplemente con ralladura de limón o naranja, un poco de canela, pepitas de chocolate, etc etc Lo importante es la masa.

  2. Sugerencia: Cuando hago un bizcocho en el que intervienen huevos -yemas y claras- siempre bato éstas últimas a casi punto de nieve antes de incorporarla al conjunto. Suele dar una esponjosidad al producto final very interesanting y olé.

    • Totalmente de acuerdo, pero una de las metas de este blog es animar a cocinar a todos esos que se echan para atrás por el hecho de tener que hacer un par de pasos complicados para todo; batir los huevos con más dedicación antes de hornear suele ser la clave de las texturas que luego tanto nos gustan, ya lo comenté en las magdalenas y es válido, como dices, para todos los bizcochos con huevo.

  3. Me has dado mucha hambreeee! Bueno, aquí de ruibarbo nada, así que igual tendremos que buscarnos alguna otra cosa que ponerle… Pero no caigo en ninguna verdura/ fruta que sepa como el ruibarbo… any idea?

    • Igual que el ruibarbo, complicado, pero con otra fruta seguro que os apaña los desayunos de la semana, lo único que a las frutas más duras, como por ejemplo la manzana, habría que darles un hervor antes para que no queden muy duras. Me imagino interesante echarle trocitos de plátano o alguna fruta del bosque si se quiere un toque ácido. ¿Y con trozos de piña? ¡Ya me contarás! ¡Un besote!

  4. Qué buena pinta tiene ese bizcocho!!!!
    Ahora me arrepiento de no haberte cogido un trozo y meterlo en la maleta…Aquí yo no lo he visto ruibarbo, aunque también es verdad que no me he puesto a investigar…. Hace un tiempo mi cuñada lo plantó en la txabola de mi suegro, por lo que igual le animo para que vuelva a plantarlo…. A mí la cocina como que no me va mucho….pero tengo que admitir que leyendo este blog….me da un poco de envidia…igual hasta me animo a practicar alguna de las recetas….Y hasta me anime a comprar una máquina de esas para hacer pan, después de la conversación que tuvimos….. Puedes porfa agregar una foto de la máquina un día de estos?

    • ¡Claro que sí! Tengo pensado hacer una sección con recetas para la panificadora, así que tú ve echando un ojo al Lidl 😉 ¡Muxuak!

  5. Acabo de llegar de tierras aragonesas-turolenses donde se cultivan -en su tiempo- unos melocotones realmente deliciosos. Tal vez unos trozos de melocotones o de peras, o de membrillos previamente cocidos en almíbar… Todo esto en el caso de no encontrar ruibarbo, ya que la receta es de bizcocho de ruibarbo, y un bizcocho de ruibarbo sin ruibarbo no debe saber a ruibarbo. Vamos, digo yo…

    • Más bien debería llamarse “bizcocho con ruibarbo” para mostrar lo flexible que es este bizcocho; con melocotón o membrillo cocido tiene que estar de rechupete, aunque seguro que el melocotón pierde mucho sabor en el horno…ya hice un experimento similar con los kakis (o caquis) y no es un tipo de fruta que recomiende cocinar porque es una pena con lo rica que está cruda.

  6. Vaya, vaya. Estás a todo trapo. Yo conocía el ruibarbo, por fotos, en Inglaterra creo que se usa mucho para bizcochos y mermeladas como tú dices.
    Como por estos lares no lo hay, al menos de momento, lo haré con otra fruta, pq se ve de lo más esponjoso. Muy bueno el consejo de los 2 paquetes de levadura.
    Estoy al loro de cookingberlin.

    • Lo de los 2 paquetes de levadura se puede considerar “trampa”, pero es que hay veces que una no tiene ganas ni paciencia de ver si sube o no sube la masa..¡Ya me contarás cómo te sale! ¡Besos!

  7. Po si… tendrá que estar muy bueno, pero, que para hacerlo he de probarlo primero, con la intención de saber que lo que ha cocinado, es lo que la receta pretende que yo haga, aunque de acuerdo que si sale rico ya es suficiente.
    Sobre el que se coló en tu molde…, mira bien la primera foto y veras la huella de un lindo gatito.
    Te hecho una carrerita entre tu robot amasador y mi cuña Mari Nieves, está “tu apaña”.

    • ¡Jajajaja! ¡Es verdad! El trapo no es de patitas de gato, pero casualmente salió así en la foto, ¡qué cosas! Ahora veré ese trapo con otros ojos 😉 Yo con la tía MariNieves tendré que hacer alguna colaboración pronto, no olvidemos la humildad que reina en este blog. ¡Besos!

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