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Verduras cocinadas
Verduras cocinadas

Verduras exprés

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(se acabaron las excusas)

Es que no tengo tiempo, además, cocinar para una persona es que no me compensa. De todas maneras, lo de cocinar verdura no es lo mío, tarda mucho y luego realmente no es que sea lo más rico que digamos. Hay que echarle mucha imaginación para que salga un plato que me apetezca y, repito, ¡es que no me apetece! Cuando llego a casa ya llego muerto de hambre y lo único que quiero es comer lo primero que pille. Lo mejor es si puedo comer algo por el camino; al lado de casa han abierto este sitio que cocinan las verduritas como a mí me gusta y, claro, es tan económico que no me merece la pena ir cargando con la compra….

Y así sigue la conversación de miles de personas en este mismo momento.

Me parece estupendo salir a comer por ahí, no hay nada mejor que apoyar al pequeño restaurantito de la esquina para que uno pueda seguir teniendo su lugar preferido para tomarse su café o su menú del día, pero esto nada tiene que ver con el hecho de que en esta sociedad en la que vivimos ¡la gente ya no sabe qué hacer ni con un calabacín¡ ¿Y con una berenjena? ¿qué hacemos con la berenjena? Por no hablar de la cantidad de verduras que pasan desapercibidas o que ni queremos mentar porque solamente nos traen traumas del comedor del cole: coliflor, brécol, guisantes, lombarda… Y eso que tengo que reconocer que también tengo una lista de verduras “non gratas”, las mismas que siguen sorprendiéndome en muchas ocasiones cuando voy a comer a casa de alguien y justamente las ha cocinado para la ocasión, eso sí, son pocas. Pensándolo un poco creo que solo tengo en esa lista a las acelgas, las judías verdes y las alcachofas, es lo que hay.

En esta entrada también quiero crear un poco de polémica con el uso del microondas, ese aparato que tanto detractor tiene. Pertenezco a las personas que crecieron sin microondas en casa y que tuvo el primero a los 26 años y porque me llegó incluído con la mudanza de D. al primer pisito que compartimos, si no, creo que nunca me habría comprado ninguno, simplemente por la falta de costumbre.

Mis primeros contactos con el cacharro aquél fueron los clásicos de calentar leche y punto. Poco a poco descubrí lo rico que salía el muesli si lo medio hervías un rato más de la cuenta y ahora mismo, aunque me sigo pudiendo imaginar la vida sin microondas, es verdad que le doy un uso interesante. Lo que sí que os digo es que para aquellas personas que sufrís de estrés culinario por la incompatibilidad del tenedor con el blackberry de la empresa, será imprescindible que os compréis uno y empezaréis a comer caliente.

Fijaos lo que exagero el tema; seguro que muchos me estáis leyendo y pensáis que por supuesto, ¡si todo el mundo tiene un microondas en casa! Bueno, pues para mí, a estas alturas, sigue siendo una cosa que no es básica en una cocina, peeero, que viene muy bien.

En fin, a lo que íbamos, ¿qué pasa si combinamos verduras con microondas? Pues que comeremos caliente, que tendremos un plato lleno de sabor, que estará hecho en un “pispás” y que estaremos un poco más felices, que, como ya habréis sospechados por las recetas anteriores, es de lo que se trata todo este tema.

El mundo de las verduras es así: lo puedes combinar todo a tu gusto, con los colores que más te apetezcan, las formas que quieras y lo puedes acompañar con otros miembros de la pirámide alimenticia  ¿Quién da más?

Al mismo tiempo, el microondas nos dará la tranquilidad de que la comida no va a perder sus vitaminas (notaréis que las verduras hechas en el microondas saben más intensas) y que mientras la bandejita está dando vueltas y vueltas, vosotros os podéis concentrar en preparar una pasta o un filetito a la plancha (de animales felices, claro está).

El plato que yo hice fue con las verduritas que tenía por casa; cualquier verdura vale y por supuesto que se puede cambiar el método de cocción con la sartén al fuego. ¿Os quejaréis de receta? Realmente no creo que pueda llegar a contar como receta, es más que nada un poco de motivación para que salgáis corriendo al mercado a comprar verduritas ricas, ricas, y que os fijéis en las que están de temporada ; por cierto que ésa es otra cosa que hemos ido perdiendo en nuestra sociedad. Hoy en día podemos comprar de casi todo en cualquier época del año…eso no sería así si tuvieramos que alimentarnos de nuestra huerta.

Los ingredientes que yo utilicé fueron solo calabaza y pimiento rojo, y los serví acompañados de pasta fresca rellena de queso ricotta y espinaca. Lo aderecé con un poco de aceite de calabaza, otro de los descubrimientos de mis peripecias en la cocina por Berlín. Muchos de vosotros ya habréis descubierto la variedad que existe de aceites: de pepita de uva, de lino, de semilla de amapola… lo único que hay que tener cuidado porque algunos no soportan las altas temperaturas y hay que usarlos a la hora de servir o como sabroso adorno.

Preparación:

¡Más fácil imposible! Corté las verduritas como las quería comer, las puse en un plato grande separaditas para que se hicieran bien, eché un chorrito de aceite y sal por encima, las metí en el microondas a potencia máxima y ¡voilà! En unos 10 minutos estabas listas, aunque el tiempo de cocción dependerá de la verdura que hayáis elegido.

Mi experiencia es que la mayoría de las verduras están hechas en esos 10 minutos, la única excepción que os puedo contar son las patatas, pero incluso ellas están listas en 20 minutos. La zanahoria también es durilla.

Como véis, esta entrada ha sido también la ocasión ideal para contaros cositas y enseñaros lo bonitas que quedaron las fotos.

Esta semana tenemos puente por aquí y el 1 de mayo, si el tiempo lo permite, haremos picknick como desde hace unos añitos, así que, por favor, cruzad los dedos y mandadnos rayos de sol hacia estas latitudes, que prometo publicar todos y cada uno de los platos que preparemos para llevar 😉

Llevo todo el tiempo dándole vueltas a esa frase: “la incompatibilidad del tenedor con el blackberry de la empresa” Mi consejo: cuando el jefe os estrese un domingo o a las diez de la noche..¡mandadle a freír espárragos! , que además, ¡están de temporada!

¡Viva la revolución verde, roja, amarilla…!

 

6 Comments

  1. Po no… no sabía que existieran esa cantidad de clase de aceites.
    Solo sabía la existencia del girasol y la gran variedad en oliva, alias aceituna.

    Nunca te acostará sin saber una cosa mas..

    Sobre la receta…………. No sé no, sé eso de la verdurita cocida….
    Bueno lo dejare para cuando tenga problemillas de estomago. jijijijiji.

    • Ayyyy!!! con la de juego que da la verdurita!!! un chorrito de un buen aceite, algo consistente para acompañarlas y….mmmmmhhhh!!!!

  2. Hace poco descubrí que las berenjenas se asan en el microondas en 8 minutos, para hacerlas rellenas como en el horno convencional. Diferencia, ninguna. Hasta creo que en el micro sale más light, porque vale con pasarle una brochita con un pelín de aceite.
    En cuanto al aceite de calabaza, lo probé en tu casa decorando la crema de ídem, y me trae una botellita del bio que hay en la esquina de la calle de cerca de tu casa… :-) Aquí no lo he encontrado.
    Besico guapa.

  3. Totalmente de acuerdo!!! en el micro se necesita casi cero aceite y el resultado convence.
    Los aceites más especiales se encuentran en centros especializados en España…supongo que el precio será un poco elevado, pero realmente merece la pena y luego son aceites que no se echan así sin más en una ensalada; son más especiales (¿espaciales?).
    MUAK!

  4. Hace años me di cuenta que el microondas tiene un montón de aplicaciones muy útiles en la cocina que nos ha tocado vivir. Por ejemplo, yo suelo hacerme algunos guisos “al por mayor”, es decir, guiso un kilo de garbanzos o de lentejas o de judías y las congelo. Tener un “fondo de armario” de guisos congelados es útil si se tiene un microondas, incluso aunque –como suelo hacer- los descongele previamente antes de calentarlos para ponerlos en la mesa. Hay una receta que he hecho un par de veces en el microondas y que os invito a que ensayéis: se trata del arroz con leche. Sí, yo lo hago en el microondas, me ahorro tener que estar pendiente de moverlo incesantemente para que no se pegue. De hecho se hace él solo, solamente teniendo cuidado de reemplazarle le leche que se vaya evaporando, ya que hay que tenerlo más de una hora cociéndose a media/baja potencia. ¡Ah, una cosa! Este arroz con leche se puede hacer con sacarina o cualquier otro edulcorante que aguante el calor y sale bastante comestible. Antes que vengan “las calores” veraniegas, te invito a que hagas un ensayo con el arroz con leche en el microondas. Ya sabes, una corteza de limón, canela en rama, arroz y leche entera –a ser posible esterilizada, no pasteurizada- y un envase de vidrio redondeado para que se mueva fácilmente la leche y el arroz mientras se cocina. Espero que te guste. Con leche de oveja debe estar muy bueno, ¿no crees?

    • ¡Buena idea! No sé dónde vi una receta en la que hacían el arroz con leche en la máquina de pan – a ver si la encuentro y me animo, porque el arroz con leche no es nuestro postre favorito; mira que está bueno, pero nunca fue lo mío… quién sabe, a lo mejor el día que lo haga en casa ¡descubro que nos encanta! ¡Un beso!

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