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Hummus
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(para gustos, los sabores)

Esta semana me apetecía hacer uno de los platos preferidos de mucha gente que me rodea. El hummus, para los que no lo conozcan, es una pasta de garbanzo de origen árabe, de hecho “hummus” significa “garbanzo”. según wikipedia, claro está.

Es un plato sencillo y no solo rico, ¡riquísimo! Mucha gente encuentra empalagoso o pesado un buen plato de garbanzos, pero curiosamente es esta misma gente la que luego se pirria por una ración de hummus, esto tiene mucho que ver por su preparación. En el hummus encontramos la mezcla perfecta de aromas y el frescor del limón suaviza muchísimo a esta maravillosa legumbre.

Repito el valor tan importante que deberían tener las legumbres en nuestra dieta; exageraría si dijera que como legumbres todos los días, pero seguro que 5 días a la semana aparecen de alguna manera en nuestros menús. Sopas, purés, ensaladas, patés vegetales, guisos, guarniciones, salsas. Juntos iremos descubriendo la cantidad de posibilidades que ofrecen.

La receta origial del hummus, si es que existe tal cosa, destaca por la pasta de sésamo tahín  y por la mezcla del zumo de limón y del comino. Otros ingredientes como el ajo son parte de la receta y tendremos que ver lo fuerte o suave que nos gusta para saber cuánto ponerle.

Mi receta es de nuevo una variación que ya he hecho un par de veces; es verdad que me puedo permitir hacerla con estos ingredientes porque tengo una Thermomix (ya dije que prehistórica, pero imprescindible), para pasar la mezcla con una batidora normal recomiendo la versión más clásica. Tranquilos, que en la receta os pondré los ingredientes de mi versión e iré comentando los que pertenecen a la receta original. Vamos a ello con los ingredientes:

500 gr garbanzos secos

50 gr de semillas de sésamo

1 limón

un vaso de agua

2 dientes de ajo

una cucharadita de cominos

aceite de oliva

sal

pimentón para decorar


Preparación:

Si hemos comprado los garbanzos secos, pues ya sabéis que toca dejarlos unas 12 horas a remojo, si por el contrario habéis comprado garbanzo cocido en bote, pues os habéis ahorrado muchísimo tiempo para la receta. Habrá quien diga que no es lo mismo hacerlo con los de bote, pero sinceramente, mejor así que quedarse sin hummus casero 😉

Cocemos los garbanzos preferiblemente en la olla exprés unos 20 minutos, si no tenemos olla exprés este paso también tardará un poquito más. Al menos para hacer el hummus no es necesario que los garbanzos estén muy blanditos, de hecho tengo un libro de recetas en el que hacen el hummus directamente después de haber dejado los garbanzos en remojo. Algún día lo probaré.

Ahora viene un paso esencial: pelar los garbanzos. Sí, habéis leído bien. Claro que este paso os lo podéis saltar, pero aquí sí que digo que la diferencia entre pelarlos o no es bien grande y tampoco es tan difícil hacerlo. Cuando los garbanzos estén cocidos, los echáis en un escurridor y con una cuchara de madera empezáis a removerlos tranquilamente.

Veréis que la piel sale sola y que simplemente la tenéis que ir quitando.

Yo me lo tomaría como un ejercicio de paciencia que viene muy bien en estos tiempos tan estresantes de Internet y demás vicios. Además, si tenemos un escurridor tan chulo como el nuestro, da gusto usarlo.
A partir de aquí es facilito: hacemos un puré con la batidora o con la Thermomix y vamos echando el resto de ingredientes.

Yo no echo tahín, lo que uso son semillas de sésamo porque me resulta más cómodo utilizar lo que me sobra para otros platos y hasta que no se me demuestre lo contrario, el resultado es el mismo.

Así que echamos las semillas de sésamo o el tahín, los dientes de ajo y el zumo de un limón. Ahora tenemos un paso que me he inventado, pero que le sienta muy bien. Los que tengáis la Thermomix o una batidora estupenda podéis echarle la cáscara de medio limón, claro está que hablo de los limones cuya piel no ha sido tratada con químicos. Esto le da un toque muy fresco que nos encanta.
Puede ser que al ir haciendo el puré notéis que se os queda demasiado compacto; tenéis dos opciones: echarle más zumo de limón teniendo cuidado de que no os quede muy fuerte, o podéis ponerle un poquito de agua. Por supuesto que hay que ir probando para ver cómo va la mezcla y entrenar un poco el paladar: ¿sabe demasiado a limón?, ¿me apetece echarle un dientecito más de ajo?, ¿me gusta así o con menos sésamo? Cocinar, ya sabéis, es como estar en el laboratorio.

Lo mismo cuenta para el comino, no debe faltar, pero si a alguien no le gusta mucho, pues no pongáis mucho. Es verdad que es imprescindible ponerle un toque, hasta los que no les guste el comino echarían en falta el ingrediente si no lo ponemos.

Seguiremos condimentando nuestra pasta de garbanzo con un chorrito de aceite de oliva y sal.

¡Y ya está listo! ¿Cómo podemos tomar este plato? Lo más típico es servirlo en un plato y en el centro hacer un hoyito con una cuchara donde echaremos un poco de aceite de oliva. Alrededor de este hoyito vamos adornando con un poquito de pimentón.
También es clásico servirlo con pan de pita o pan árabe, pero por estas latitudes solamente teníamos por casa un pan negro, negro, negro, de esos que nos encantan por aquí y tengo que decir que estaba delicioso. Aunque es difícil que el hummus no salga bueno.
Espero que incluyáis esta maravilla en vuestro manual de recetas habituales. Comer es una delicia y mucha gente no lo valora. En este mundo en que vivimos de consumo desenfrenado, tendríamos que reflexionar más sobre qué comemos, cómo lo comemos, cuándo lo comemos. Hoy en día podemos permitirnos casi todo (hablo de cosas sencillas, no de tener un yate o cazar un elefante, por ejemplo) sin tener que luchar mucho por ello. Conocemos el esfuerzo a la hora de querer comprarnos algo material, ahorrar para un coche, para la entrada del piso, para ese bolso del escaparate, pero en temas culinarios no valoramos nada. Si la nevera está vacia, nos pedimos algo a domicilio o nos bajamos al bar de la esquina; cuando vamos de compras podemos llenar un carro de dimensiones cada vez más monstruosas sin pestañear y sin pararnos a pensar ni un segundo de dónde vienen esos productos.

En Alemania conocimos hace poco un proyecto muy interesante, la página está en alemán, pero podéis ver las fotos: Meine kleine Farm. Un estudiante universitario le propuso a un ganadero vender los productos de sus cerdos a través de Internet en una página en la que todos y cada uno de los cerdos tuvieran un número y un espacio con fotografías que documentaran el crecimiento del animal hasta llegar al matadero.

Estos cerdos viven felices al aire libre y el matadero está situado a solo 38 kilómetros de la granja, hecho que hace que no sufran en su traslado como la gran mayoría de sus “parientes”, sí, esos que vemos muy a menudo en gigantescos camiones por las carreteras haciendo un viaje eterno.

Aunque en este blog no vais a encontrar muchas recetas con carne (los que me conocéis, ya os lo olíais), no se trata de ser vegetariano o vegano, se trata de ir con respeto por la vida, vivir y dejar vivir y saber de dónde viene lo que ha sido sacrificado para que nos lo comamos. Resulta difícil de creer, pero muchos niños y adolescentes de ciudad no saben de dónde viene el filete que se comen, y del tema hamburguesas y demás ni hablamos.

A lo que íbamos, la intención de esa página web no es solamente que sepas lo que comes, si no que mires a los ojos al animal que va a ser sacrificado para que tú te comas un bocadillo de jamón y que así comprendas que la carne no es algo que aparece por arte de magia en las estanterías del supermercado. Vamos, que si muchos de nuestros abuelos levantaran la cabeza les parecería lo más normal del mundo y este proyecto les parecería absurdo: ¿hacerles fotos a los marranos? Me viene a la cabeza una cita:
están locos estos romanos”. Sí, hay veces que parece que los dioses han dejado caer el cielo sobre nuestras cabezas.

Mi propuesta es que este fin de semana os animéis a hacer un poquito de hummus, que comáis un poquito menos de carne (hay gente que come carne ¡todos los días!) y que cuando vayáis al súper os fijéis de dónde vienen los productos que echáis en el carro y os preguntéis si realmente tenéis que comprar tantas cosas, si es necesario comprar tanto todos los días o si realmente tenemos la despensa llena.

¿Comeríamos tanta carne si tuvieramos que salir a cazar todavía? Desde luego que para eso sería imprescindible habernos caído de pequeños dentro de una marmita llena de poción mágica y hasta ésa era una sopita vegetariana.

¡Buen fin de semana!
¡Felicidades, Lu! :-)

 

 

 

 

 

 

 

 

10 Comments

  1. me encantó el texto, la receta y el escurridor!!! :-) Besos!

  2. La receta del hummus me sigue pareciendo como si fuera una guarnición de algo. ¿Se toma solo? ¿Caliente o frío? Me sorprende que se coma con pan, pero seguro que es así. La verdad es que estas recetas son un poco modernas para mí que soy un poco chapado a la antigua, aunque he de reconocer que tienen un buen aspecto. De sabor debe estar buena, ya que lleva garbanzos y a mi me gustan los garbanzos, como decía el otro del cerdo, hasta los andares. Lo que pasa es que uno está acostumbrado a comerlos enteros y con más cosas, como patatas, verduras diversas y alguna que otra apoyatura de origen animal. Repito, has de hacerme esta receta cuando vaya por Berlín. Un besote.

    • Como guarnición, como picadita, como parte de un plato combinado…ya te digo que es multifacético :-) la temperatura también a gusto del consumidor; mejor a temperatura ambiente.
      El pan árabe es realmente lo suyo ya que hace un poco de cuchara con la pasta, pero nosotros estábamos un poco escasos y el contraste de color con el pan negro nos gustó. Con el limón queda ese colorcito tan característico. Por cierto, el sésamo y el ajonjolí, lo mismo es, así como te lo cuento. ¡Besos!

  3. Hace ya tiempo que no voy a un restaurante Árabe y por lo tanto no pruebo el Humos, cosa que suelo pedir cada vez.
    Una vez admirado de tu web paso a ser critico aunque respetuoso y apoyándote en lo que nos da tan gratuitamente y te multi-agradezco:
    Como es natural unos buenos garbanzos base de este sería lo más indicado, pero… quiero hacer otros dos puntos casi fundamentales en este plato; un buen aceite que es casi fundamental y las especies donde los Árabes como los Indios son verdaderos experto en esta materia.
    Bueno gracias por darme ese empujón para hacer este plato que solo comí y no realice.

    • Totalmente de acuerdo con que la importancia del aceite; aquí hemos encontrado uno muy decente, algo bueno tenía que tener este mundo globalizado!

  4. Para cuándo la receta de otra de mis pastas favoritas, esta vez de berenjena: el babaganoush. Hazlo, anda …. Cuéntanos tu versión de los hechos.

  5. Felicidades x el blog!!ya te nviare fotos cuando experimente n mi laboratorio,aunq no serán tan chulas xq yo no tngo ese escurridor…bsts!!

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