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Sopa de lenteja roja y calabaza

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(la sopa de la Felicidad)

Después de unos días de descanso a orillas del mar Báltico con unos 6 graditos de nada, creo que hoy toca sopa.

Cuando empecé a darle vueltas a este blog, siempre se me planteaban un par de problemillas. Primero, al vivir en Alemania no sabía muy bien yo cómo iba a coordinar las recetas que “se me” apetecían por estas latitudes con las que ya estarían deseandito entrar en las cocinas de habla hispana. Berlín, (viernes) 13 de abril de 2012, 9º ; Madrid, 13º; Buenos Aires, 22º…

Enseguida me dije que esa cuestión no tendría que ser de las más relevantes porque siempre hay una ocasión para un buen platillo de cuchara, ¿o no? 😉

Lo que sí que será un reto es el tema de los ingredientes. En Berlín consigo todo lo que se me puede ocurrir y más; me tropiezo con cereales que o todavía no tienen traducción o que sí que tienen una, pero que no sirve de mucho porque nadie sabe lo que es (véase: “Teff”).

Esta receta tiene la misión de acercaros a algunos ingredientes que quizá no conozcáis o que quizá jamás os imaginastéis que podrían entrar en uno de vuestros perolos; una locura para los paladares más escépticos. Una aventura para los que les falten ideas en la cocina.

Muchos de vosotros conocéis la lenteja roja. La pregunta es cuántos de vosotros la habéis comprado o comido ya; quizá es que ni la hayáis visto en el súper. Es verdad que muchos de los ingredientes que hacen de una comida algo completo y sano los váis a encontrar en el herbolario o en tiendas especializadas, pero no quiero pensar que ése sea el caso de esta lenteja.

Mi intención hoy es que hagáis de la lenteja roja un básico en vuestras despensas, ya que no será la última vez que la encontréis entre mis recetas. Por su aporte en proteínas y hierro hace que sea un alimento completo que puede compensar muchas carencias en nuestro día a día, eso sí, siempre acompañadas de otro cereal, no por nada se suelen acompañar muy a menudo con arroz.

Por si fuera poco, en esta receta también tenéis una pequeña gran desconocida para mucha gente: la calabaza.

En Alemania no está muy claro si es una fruta o una verdura, porque mucha gente solamente la conoce en almíbar o en conserva con azúcar y vinagre. En España pasa un poco lo mismo con el cabello de ángel, aunque sé que en muchas regiones existen guisos con calabaza.

El tipo de calabaza que utilizamos para esta receta es la encontramos en Alemania bajo el nombre de “Hokkaido”. Desde que encontramos este tipo de calabaza que no hace falta pelar para cocinar, repito: ¡no hace falta pelarla!  ¡todo un lujazo!, pues eso, que desde que la encontramos tengo que decir que no nos podemos imaginar la cocina sin calabaza, eso sí, salada. Por ahora.

El tipo de calabaza “Hokkaido”, se llama “red kuri” en inglés o “potimarron” en francés. Parece complicado, pero con las fotitos quizá la podáis encontrar por el mercado, si no, pues ¡a pelar calabaza se ha dicho! Lo bueno es que es uno de los ingredientes que podéis quitar de la receta, claro que no es lo mismo, pero al menos podréis empezar a experimentar con la lenteja roja, ¡que no es poco!

La raíz de gengibre tampoco es de los ingredientes básicos en muchos hogares. Se conoce más para infusiones, repostería o en la cocina asiática. En esta receta es el ingrediente que le da ese toque tan especiado y picantón, sin llegar a picar mucho. Para los que disfruten de los sudores de un plato muy picante le tendrán que poner bastante más gengibre de lo que indico en la receta.

Empezamos entonces con los ingredientes:

un paquete de lenteja roja
(500g de la lenteja roja sin pelar; la pelada se hará antes)

100gr de calabaza Hokkaido

1 zanahoria mediana

50gr de pimiento rojo

raiz de gengibre fresca al gusto (unos 20gr)

una pastilla de caldo vegetal

sal, salsa de soja y leche de coco al gusto para condimentar al servir

Preparación:

Ponemos a hervir un litro de agua y echamos las lentejas al agua fría. Esto es importante, porque si las echamos cuando esté en ebullición se pegarán unas con otras, pero eso seguro que viene explicado en el envase.

Echamos la pastilla de caldo.

Mientras tanto picamos la calabaza, la zanahoria y el pimiento. Lo ideal es cortarlo a juliana o, como yo, picarlo en la Thermomix (¿qué haría yo sin mi prehistórica Thermomix?). El gengibre también lo podemos picar en la máquina o si no lo podemos rallar.

Cuando empiecen a hervir las lentejas, echamos el resto de la verdura y dejamos cocer a fuego lento. Tendremos que remover de vez en cuando porque la sopa estará bastante espesa.

Dependiendo de qué lenteja hayáis comprado tendréis que esperar de 20 a 30 minutos; lo ideal es probar para ver que realmente están hechas, porque mi experiencia con los tiempos de cocción de los paquetes me darían para una entrada entera del blog.

Al apagar el fuego condimentamos con la sal, la salsa de soja y la leche de coco que nos apetezca.

La salsa de soja que compro es bastante fuerte (Tamari strong), por eso no necesito demasiada sal para esta receta. Luego, la leche de coco también es todo un invento; hay tantos tipos que tendréis que probar para realmente ver lo intensa que es la que hayáis comprado. Eso dependerá de la cantidad de coco que tenga. Hay muchas leches de coco que están demasiado aguadas y se tiene que echar mucho para que se note.

Yo la leche de coco prefiero echarla en cada sopa a la hora de servir, sobre todo porque queda precioso el contraste del blanco con el precioso color naranja de las lentejas.

Para los que os hayáis echado a temblar al ver tanto ingrediente exótico os digo que la sopa es tan agradecida, que sin calabaza y sin leche de coco también es maravillosa. Incluso me atrevo a decir que, para los que no encontréis raíz de gengibre fresca, poniéndole pimienta o chiles para darle un gusto picantón tiene que quedar estupenda, aunque nunca la he hecho así.

Ésta es una sopa estupenda para el invierno y perfecta para los cambios de estación y sus resfriados traicioneros. El gengibre ayuda a luchar contra los virus, además de activar el metabolismo. En invierno apetece calentita, en primavera más templada, pero nunca deja indiferente a los que la prueban.

Creo que todas las visitas que tuve este invierno pudieron probar los efectos calmantes de esta sopa; no está comprobado todavía, pero creo que es una sopa que hace feliz y ¿qué más se puede pedir a la comida? Yo solamente pido poder seguir preparándosela a la gente que más quiero.

Para los que necesiten un empujoncito más, ahí van un par de enlaces, por cierto, me parece curioso que el Congreso Internacional de la Felicidad esté patrocinado por Coca-Cola…qué cosas:

Congreso Internacional de la Felicidad

La dieta de la Felicidad

¡Cucharas arriba!

 

 

4 Comments

  1. Sustanciosa y apetitosa receta. Yo hago unas lentejas que llamo “viudas” porque no tienen ningún componente animal. Nunca pongo en este guiso sopicaldos y similares porque estos tienen un gran contenido de sal y a veces se pasa. Estoy eliminando casi por completo los sopicaldos.

    • Las lentejas que tú llamas “viudas” son nuestra comida rápida muchas veces cuando llegamos del trabajo, con unas lentejas que no necesitan remojo es posible. Quizá algún día aparezcan por aquí!

      Los “sopicaldos”, totalmente de acuerdo que hay que intentar evitarlos si se puede, pero nosotros usamos uno muy suave de caldo vegetal que es bio y todas esas cosas 😉 Es verdad que muchas veces con la salsa de soja es más que suficiente…en fin, a esta sopa le sienta muy bien, pero con el gengibre claro que se puede eliminar la pastillita de caldo, pero entonces usaría todos y cada uno de los demás ingredientes.

  2. He hecho tus lentejitas – muy ricas! No he encontrado lentejas rojas en Hanoi, asì que he usado las pequenias marrones de toda la vida. Aunque han quedado un poco duras, el sabor era riquìsimo!
    Besos

    • ¡Qué ilu! Perdona el retraso, pero me pillaste de escapada por los madriles.
      Es cierto que la mayoría de las lentejas que existen (y existen muchas clases) necesitan estar a remojo, cosa que nos ahorramos con la lenteja roja…a ver si encuentras algún sitio que vendan ingredientes para comida india y me cuentas qué tal la próxima vez!
      ¡Un besote!

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